POV de Abigail
En ese preciso instante, José empujó al tipo y se desabrochó el cinturón, haciendo que su verga de infarto, dura como una piedra y llena de venas, saltara fuera de sus jeans. La cabeza gruesa ya brillaba con líquido preseminal, y el tronco palpitaba con venas marcadas que bajaban hasta sus pesados testículos.
La sola vista me hizo agua la boca. Quería que me follara hasta dejarme pendeja con eso. "¿Te comió el mandado el gato?", se burló, meneándome su pedazo en toda la cara.