POV: Janice Thompson
Aquella tarde me había entrado sueño y estaba a punto de tomar una siesta cuando escuché a Roman armar un alboroto en la habitación de al lado.
Me levanté y corrí a verlo. Al llegar a su cuarto, lo encontré cubierto por completo con la cobija, hasta la cara. Parecía aterrorizado, como un niño a punto de llorar.
—Roman, ¿qué te pasa? —le pregunté mientras le sujetaba el brazo.
Su piel ardía al contacto con mi mano.
—Hay unas esferas oscuras flotando en el aire —respondió