Estaba con los niños en un almacén de caballeros, ellos serán nuestros pajecitos, no les he dicho nada del nuevo hermanito o hermanita. Anoche César me escribió y lo noté triste, sé que le hacen falta sus hijos, pero ya mañana esto se soluciona. Llegó Patricia.
—¡Tíaaaa! —Samuel corrió en su búsqueda, les sonrió, la noté algo distraída.
—¡Hola, tía! —Julián le dio un beso en la mejilla.
—Mis amores, ¿cómo están? —cruzó mirada conmigo—. ¿Les has comentado algo?
Negué, a ellos les diré el mismo d