Mundo ficciónIniciar sesiónCameron estaba encerrado en su estudio, trabajando, pero la imagen de Isabella con sus labios entreabiertos al llegar a su orgasmo, no lo dejaba pensar y concentrarse. Su miembro se puso duro, tan duro que, si se acariciaba por encima de la tela de su pantalón de vestir, podría venirse y mancharse, así que negó, cerró sus ojos e intentó controlar sus pensamientos.
—Cameron, contrólate. —se dijo a sí mismo.
Escuchó desde su estudio el ruido de un motor de auto, Cameron se levan







