Luis realmente no entendía: —Hemos estado trabajando duro durante casi dos meses, y en casa también le están dando mucha importancia a esta colaboración. Tal vez si nos reunimos con el señor Monte hoy, ¡podríamos tener éxito!
Herman presionó el botón del ascensor hacia abajo, y en el espejo de la cabina del ascensor se reflejaban los rasgos duros del hombre mientras le decía: —En lugar de inclinarse y suplicar por la supervivencia, ¡es mejor arriesgarse! Quizás en el futuro ya no estaremos bajo