Capítulo 31. No más que tú.
Me quedo sin palabra sin saber qué decir, no lo veo conveniente soltar la realidad de repente cuando él parece estar ilusionado, no puedo culparlo, claramente era su primera vez en esto de los “sentimientos” y no quiero decepcionarlo, no sé como pasé de querer fastidiarlo a no querer lastimarlo.
¡Dios! ¿Tan así tenía que cambiar mi vida? Si alguien me preguntase como imaginaba mi vida hace varios meses atrás tenía la respuesta clara: casada con Antonio González, y luego de un año u dos, nuestro