Capítulo 27. El problema soy yo
No estoy avergonzada, más bien ahora estoy muy asustada. Mi corazón bombardea sin parar contra mi pecho, si fuera posible ya no estaría dentro de mí.
—Relájate —me pide con la voz ronca.
Asiento sin aliento. Remojo mis labios mirándolo, esperando por el momento, preparándome mentalmente para no gritar, y soportar el dolor, si en realidad es como he oído.
A veces tenemos una idea tan descabellada de esto.
Besa castamente mis labios, acerca sus labios a mi oído, proporcionándome su caliente a