Alai
Suena la alarma de mi despertador que marca las 7 a.m. Salgo de la cama y tomo una ducha larga. Cuando salgo del baño, me pongo un vestido blanco que se pega a mi cuerpo. Me maquillo y salgo para la oficina.
Entro a la oficina y reviso la agenda de Máximo. Me dispongo a ir a su oficina. Toco la puerta y escucho un "pase", así que abro la puerta.
—¡Hey, Alai! ¿Cómo sigues? —se acerca y queda muy cerca de mí.
—Emm, bien, gracias, ya mejor. —Dios, este hombre me pone nerviosa.
—Me alegro mucho