Ninguno de los dos podía entenderlo. Elina no pudo evitar llamar a León. En ese momento, León y su grupo estaban cenando en un restaurante. Charlaban mientras comían, sin mirar sus teléfonos. Cuando León escuchó que su teléfono sonaba, contestó:
—¿Qué pasa?
Elina estaba enfurecida por su pregunta y dijo:
—¿Qué pasa? ¡Todo!
Sin pensarlo, cuestionó:
—¿En verdad no confías en mi? Me has estado ocultando todo. Es tan irrazonable.
Hoy, ell