León experimentó su primer enfrentamiento físico, y fue con su propia hermana. Al principio se sorprendió. Sin embargo, una vez que recuperó la compostura, agarró su muñeca y exclamó:
—Gema, ¿has perdido la cabeza?
Gema no pudo seguir golpeándolo después de ser atrapada, así que frunció los labios con arrepentimiento y dijo:
—Quería golpearte un poco más.
León frunció el ceño y dijo:
—Gema, eso es suficiente. Y no olvides que ella también es nuestra madre.
Con tanta gente presente, si este inci