Capítulo 31: Mi corazón es de piedra.
Judea estaba furiosa y su enojo era evidente en todo su rostro.
Aron y León intercambiaron miradas, compartiendo el sentimiento de que Isaac careció de tacto en esta situación.
Laila se sentó al margen, disfrutando en secreto del caos. Observó la situación y concluyo que, lidiar con una chica maquinadora como Judea, requería a alguien con lengua afilada como Isaac. Apreciaba su habilidad para identificar y manejar estas situaciones como todo un experto.
Después