Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl ver a un apuesto joven con una expresión tan lamentable, la dueña de la casa sintió como su nerviosismo frente a la cámara se disipaba y sonrió.
—¿Quieres desayunar? No hay problema.— Se levantó y se dispuso a cocinar.Simona echó un vistazo a la comida apenas tocada en la mesa y dijo con una sonrisa:—Llévenos a la cocina, señora. Nosotros mismos prepararemos algo, ustedes sigan desayunando o su comida se pondrá blanda.En circunstancias normales, la du






