Aunque Joshua era extremadamente reacio, tenía que hacerlo ahora…
Su gente no había llegado aún.
Si se apresuraba, no sólo no podría salvar a Astrid, sino que además corría el riesgo de ser lastimados ambos.
Los platos frente a él eran casi una docena de platos.
Cada uno de los cuales estaba exquisitamente preparado, y a primera vista, estaban hechos por chefs de alto calibre.
La cantidad de cada plato no era grande, y la presentación también era bastante exquisita, pero Joshua realmente