Dalton.
No me siento mal de haber hecho eso, era real que mi novia había llegado de Francia luego de dos meses, dos duros y largos meses sin hacer absolutamente nada, sentía que vivía un martirio, incluso llegue a tal punto de utilizar a mi vieja amiga la mano, es un placer culposo que todos disfrutamos durante nuestra adolescencia y una que otra vez siendo adulto. Cuando volví a entrar al cuarto Emily Reed, mi novia me miró con una ceja enarcada, cruzada de brazos y completamente vestida. Todo