Mundo ficciónIniciar sesiónEn cuanto escuchó la voz, el maldito pervertido me soltó, por fin.
Levantó sus manos confundido al ver que el oficial lo apuntaba con un arma y le mostraba la placa con la otra mano.
Por mi parte, me tapé el rostro con las manos, no quería ver. Sentía m







