11. Sorpresas inesperadas
Al llegar a casa, sentí un gran alivio, ya que mamá y yo llegamos al mismo tiempo.
Me salvé del interrogatorio, ya que ella con sus hermanas habían ido a visitar a una tía que vive en el campo, así que, durante la cena, nos dedicamos a conversar sobre eso.
Una vez en mi dormitorio, me tiro en la cama pensando en Felipe. Y como si el destino me intentara decir algo, entra un mensaje a mi móvil.
Felipe: Hola Emilia ¿Has llegado bien a casa? —Suspiro como boba.
Emilia: ¡Hola! Sí, todo bien, ya esto