Sienna
El colegio ya no parecía el colegio. Para cuando el sol se puso y los primeros coches empezaron a llegar, el aparcamiento bullía de vida: música, parloteo, faros destellando sobre vestidos de lentejuelas y zapatos pulidos. Una alfombra roja se había extendido en la entrada, flanqueada por globos que brillaban bajo las luces de guirnaldas, y los estudiantes afluían, algunos en limusinas, otros en coches de alquiler llamativos, unos pocos incluso llegaron en motos solo para presumir.
El ba