CAPITULO 4. O no llegarás a la mayoría de edad
Cuando Rámses salió del baño no seguimos conversando. Isaack se disculpó una vez más con el francés y se despidió, prometiendo regresar después para la fiesta.
—Sigo sin estar muy feliz de que él entre así. ¿Y si hubieses estado desnuda?—insistió Rámses mientras me miraba desvestirme, era mi turno de bañarme.
—Eso ya pasó y desde entonces tengo más cuidado.
—¿Qué?
¡Ay!...
—Fue un día que entró a la casa y no lo escuché estaba cambiándome y él entró sin tocar.
Una extraña vena apareció en el cue