Paloma empujó el carro en donde había metido a Cristian. Podía sentir la tensión que se palpaba en el aire. Se cruzó con varias personas en los corredores, pero nadie le prestó demasiada atención.
Solamente era una camarera más haciendo su trabajo a esas horas de la noche, pero ella sabía lo que hacía. Sabía que dentro de aquel carro lleno de telas sucias llevaba un espía internacional, un asesino a sueldo, un sicario. Descubrirla en ese momento podría llevarla a la muerte. Nunca en su vida se