Paloma estuvo preparada para lo peor. Apretó con fuerza las piernas del hombre que tenía sobre la cama.
Imaginó que mentía, que solamente por liberarse del dolor sería capaz de inventar cualquier mentira. Así que se aferró con fuerza a él, por si gritaba, por si trataba de huir.
— Dímelo — le preguntó Cristian al hombre.
— Carlota no ganará esta guerra. Nos va a destruir. Todas las organizaciones lo saben, nosotros lo sabemos... pero fueron sus órdenes. ¿Qué más podíamos hacer? Prométame... s