Paloma sabía que estaba cometiendo un grave error. Después de que el jarrón rodó sobre la encimera y se rompió en el suelo creando un escándalo, se arrepintió de haberlo hecho.
Sabía que tenía que darle un poco de tiempo a Cristian para que se liberara. Pero, ¿y si ese tiempo era demasiado y aquel tronte lograba matarla?
Estaba completamente segura de que así sería. Podría intentar correr, podría intentar atacarlo, pero era un tronte, un hombre entrenado desde que era bebé para asesinar. Ella n