Paloma se ajustó la malla que le sujetaba el cabello. Desde donde estaba, no podía ver con claridad lo que estaba sucediendo en la mansión de Carlota, pero confiaba en la palabra de Cristian. Si él le había dicho que llevarían un señuelo, entonces era verdad. Cristian se agachó en la entrada y encendió su celular, cuidando que el reflejo de la luz no se viera desde ningún ángulo.
Paloma aprovechó para tomar los binoculares del hombre y observar la mansión de Carlota, donde en efecto comprobó qu