Yeison entendió que Paloma necesitaba espacio. Ese “tengo que pensarlo”, al menos, era mejor que el "no" rotundo que ya le había dado. Así que se dio por bien servido. Se alejó de ella y se sentó al otro lado del mueble.
— Sé que lo que te pido no es fácil. Sé que puede ser muy difícil para ti, pero que lo consideres es algo muy especial. Gracias... y lo siento — dijo él.
Paloma lo miró, un poco conmovida por aquello, como si al fin comenzara a entender un poco la realidad.
— De todas formas,