No supe cuánto tiempo me quedé ahí, arrodillada en el suelo con el cheque en la boca, sorprendida por lo que acababa de suceder. «Es tan vergonzosa, Ana, ¿qué te ha aportado esta relación de amantes? Sólo humillación.»
el cheque aunque estaba un poco sucio por haber estado en el suelo, pero intacto.
Me puse de pie con dificultad, recostándome en la pared, tratando de contener las lágrimas que se arremolinaban en mis ojos.
Lo único que quería en ese momento era salir corriendo de ahí. No querí