Sacudida por el despectivo intercambio de palabras con Jasha, Nancy salió furiosa de su vestidor y atravesó el dormitorio, derribando todo lo que encontraba a su alcance.
Debería dejar este agujero de mierda como si un tornado hubiera estallado a través de las puertas dobles de vidrio del balcón. Tal acto volvería indeleblemente a ella de alguna manera.
¡Nada salió como ella lo planeó! No solo la conversación no había ido tan perfectamente planteada como se había desarrollado en su cabeza, sino