Iskander me tenía contra las baldosas húmedas del baño mientras entraba y salía con fuerza en mi cuerpo, uno de mis senos era lamido por su lengua mientras yo trataba de sostenerme de las baldosas.
La pasión se avivaba a cada momento, era increíble como deseábamos perdernos los dos para intimar. El sexo se habia convertido en algo fundamental entre los dos. y he de reconocer que yo era la insaciable. La explosión se hizo unánime y su resistencia era admirable.
Mis piernas estaban temblorosas,