No sé si hice bien traerla, espero que sí. Para mí, ella había sido ese oasis ante mis problemas familiares. Y ahora con lo de irnos del país… No sé por qué había pensado en tener algo con ella. Sin embargo, mis problemas son delicados, más no irreversibles. Solo habían pasado unas tres semanas más o menos de la muerte de su madre. Eso ya era otro nivel. Me limité a abrazarla.
Estábamos en el mirador, la brisa jugaba con su cabello rosado. No me soltó, y tampoco quería hacerlo. Los minutos pasa