Coop
Esta noche, si Brown me pidiera comprarle una villa, construirle una piscina y darle una decena de hijos, lo haría. Oírla gemir ha endurecido mi erección como nunca antes. Su cuerpo tiene el sabor del paraíso, y solo puedo imaginar el placer que será adentrarme en ella. Quizás pierda la cabeza.
Le doy unos momentos para recuperarse de su orgasmo antes de continuar, pero me siento como un niño en una tienda de dulces. Quiero probarlo todo, y lo quiero todo ahora mismo. No es más que pura av