Mi planta estaba aún viva. A salvo, en casa. Acababa de ser regada por la tarde.
Tenía derecho a saborear ese momento. A disfrutarla a ella. Podía...
Dios mío.
¿Por qué era tan bueno estar con ella? Nací con una tendencia particular a la adicción, así que, cuando una mujer me afectaba tanto como Savannah, claramente estaba en problemas. Y ninguna mujer me había transportado jamás como Savannah. Tocar su piel me hacía sentir que había perdido la batalla, y estaba perfectamente feliz de rendir