—No entiendo... —gimo, Daniel con una vara que consiguió en el patio toca mi espalda dando consuelo.
—¿Qué es lo que no logras entender? No es tan difícil, mira, somos seres humanos con fecha de caducidad, tarde o temprano vamos a morir.
—¡Zeth no está muerto! —Chillo ante su falta de tacto. Él bufa no está muy contento del grito que acabo de emitir. Vuelvo a dejar que el peso de mi cuerpo caiga sobre el sofá y con uno de los cojines tapo mi rostro para gritar con todas las fuerzas que tengo.