LA MASCARA DEL ENEMIGO
ALESSIA
El rojo vino me queda divino, el vestido se amolda a mi figura dándome ese toque elegante que Erick tanto quiere ver en mi cuerpo. El hombre no permitió que pagara yo mi vestido simplemente me dio su tarjeta y la orden de comprarme el que yo quisiera y el que más le gustara a él o el que más le permitiera el mejor acceso a esos lugares prohibidos.
Y ahora aquí estoy, parada frente al espejo viéndome como toda una diosa, Isabel tiene razón soy una maldita diosa pro