Dos meses después ya estaba de cuatro meses, ya no necesitaba la silla de ruedas y aquel hombre adoraba a su bebe, me acariciaba el vientre y lo besaba, pero a mi me tenia como su esclava sexual o su sumisa pues no me respetaba, me castigaba con el cuero de su cinturón, o me encerraba en un cuarto oscuro, sucio y lleno de cucarachas. Si tenía invitados, me hacía ponerme una vestimenta demasiado provocativa para que todos vieran mi vientre de cuatro meses, llevándose él solo los méritos.
—-- Es