Nos fuimos del evento sin que Dante se despidiera de nadie, ni dejar que yo me despidiera, subimos al coche, fijandome en lo enfadado que estaba preguntandome si habia sido yo el que lo enfadó tanto, cuando el sabia muy bien, que fue quien me echó en los brazos de esa gente.
Mientras Dante iba conduciendo, se quitó el cinturón de seguridad, me miró mientras me fijaba en que se estaba bajando la cremallera de su pantalón.
—- Ya sabes lo que quiero de ti, empieza —- me dijo.
—- Pero estás conduci