Me quedaba de vez en cuando dormida por el cansancio, despertandome cuando escuchaba algún ruido fuerte o escuchaba voces fuera de aquel sitio, aunque me acercaba a la puerta y la golpeaba pidiendo ayuda,, nadie abria o preguntaba, no sabia cual seria esta vez mi destino, pero estaba demasiado asustada. La puerta de pronto se abrió y aunque no veía bien, pues estuve con la oscuridad,, si que pude fijarme en la figura de una mujer que entraba y se acercaba a mi.
—-¿Aún estás viva? esperaba que