—¿Estás segura que quieres hacer eso?— le preguntó Pablo a Claudia.
—Si, si quiero, está bueno de paños tibios, no quiero pasarme toda mi vida riéndole las gracias a Fabio, lo quiero ver sin nada—le dijo Claudia con un odio terrible.
—Si fuera por mi ya le hubiera metido una bala entre ojo y ojo, nunca debieron permitirle ser el cabeza de la organización.
—Eso es muy fácil—le respondió Claudia—el muerto no sufre y yo quiero verlo sufrir, tanto o más que yo cuando perdí mi pierna—se tocó s