—Te lo dije, te amo y no como una hija a su padre.... yo.... de verdad te amo, Henry.
Abre los ojos de par en par, mirándome con asombro, toma mis manos entre las suyas y me dice que solo estoy confundida, que lo que siente por él no es de una mujer hacia un hombre, pero enseguida le dije que sí, que llevo tiempo enamorada de él y que me moría de ganas por confesárselo en algún momento de mi vida, que es el único hombre al que voy a amar con todo mi ser.
—No te estoy pidiendo que me hagas tu es