La dejé en la cama cubierta con sus mantitas y rodeada por almohadas.
Le di un besito y caminé hasta la sala dónde estaban William y Ryder viendo una película.
- Mi amor, ya me voy.
Milagrosamente me dejó ir a donde mis amigas y las bebés.
- Ok, y ten mucho cuidado, camina por dónde hay guerreros y recuerda, sólo una hora.
- Si bebito. - Les di un beso y salí del nido.
Caminé hasta qué llegué a la cabaña de Lia y Daniel.
Toqué la puerta y abrió Daniel.
- Hola osito, ¿Cómo estás?.
- Hola, estoy