—No sé cómo le haces para sonreír después de un día tan agotador —Le dijo una de sus compañeras mientras se cambiaban el uniforme por sus ropas casuales. Su turno había terminado.
Era consciente de que ese día había sonreído más de lo normal. Se sentía diferente y había disfrutado de cada momento del día, incluso cuando el restaurante estuvo durante más de dos horas. No era ninguna tonta y negar que era por causa de la aparición de William en su vida, no cambiará nada.
—Yo tampoco lo sé —respon