Capítulo 12 – Desconcentrado
Geon-ki:
Apenas crucé la puerta del salón y la vi allí, sentí cómo algo dentro de mí se desacomodaba. No fue gradual, no fue sutil. Fue inmediato. Un golpe seco en el pecho. El corazón dio un brinco y las manos comenzaron a sudarme como si estuviera frente a una situación de peligro real.
—No tiene sentido, es solo una chica.
Eso me repetí mientras avanzaba unos pasos más y trataba de convencerme de que no había motivo alguno para esa reacción. No era coreógrafa, no