Cuando estaba en casa y surgía algún problema, solía correr nerviosa y preguntar.
—Papá, ¿qué hago? ¿Cómo soluciono esto?
Mi padre siempre respondía.
—Sofía, en cualquier situación, debemos mantener la calma. Ser tan apresurada y ansiosa no te llevará a nada bueno.
Recordando esto, sentí una mezcla de tristeza y añoranza, como si la sombra de mi padre aún estuviera cerca.
Levanté la vista y miré a Sebastián.
—Sebastián, mi papá tenía otra frase favorita, ¿sabes cuál era?
Sebastián levantó una ce