La acompañé hasta la puerta y observé cómo su figura se desvanecía en la oscuridad de la noche. Sentí una profunda tristeza.
Sara ya lucha bastante en la vida, y aun así, hay personas que no dudan en clavarle un puñal cuando está vulnerable. ¡Es cruel!
Al regresar a casa, encendí la computadora y busqué un archivo que Diana me había enviado.
El documento contenía información sobre cientos de figuras prominentes en Ciudad de México, y entre ellos, estaba el nombre de Ammy Silverio.
Ella había enc