Capítulo 3.3
Ignatiev.
Ya se encontraban todos en la mansión, habían pasado más de seis horas y no tenían noticias de Kisha, ni un puto rastro.
No podía más de la incertidumbre, ella cargaba a su hijo dentro y el lo había arruinado todo. Tenia miedo de lo que pasaría, de perderla.
Se lo merecía por imbécil.
—¿Señor?. — Salió de sus pensamientos observando al hombre que traspasaba el umbral de la puerta. Dimitrios llevaba una Tablet en sus manos y una expresión preocupada en el rostro. — Me