Capítulo 1.4
Kisha se encontraba en la cama, aún bajo los efectos del sedante, cuando Lombardi entro por la puerta dedicándole una sonrisa sádica.
Se acerco con paso lento hacia la cama, intento moverse en vano, su cuerpo no era suyo. No podía moverse aún, las extremidades no le respondían.
Cuando aquel hombre se acostó en la cama a su lado, el pánico comenzó a atenazarle las entrañas. No lo demostró, mirándolo directamente a los ojos desafiándolo a tocarla.
—Lo qué tu no sabes, es que ese fueg