Pasamos la tarde del jueves en meditación, relajación e hidratación de la piel, depilación completa y también recibimos masajes capilares. Estábamos en uno de los mejores centros de estética de la ciudad. Un lujo que hasta hoy pagué yo, siempre era Lorena la que invitaba, dejé separada la cita del arreglo de las uñas para mañana y el sábado para el cepillado del cabello y maquillaje. Santiago nos llamó para informar que habia llegado.
—¿Qué tanto se hicieron? —Lo fulminamos con la mirada—. Las