—Mañana tienes clase. —dije.
—Me voy temprano. —seguía sin mirarme.
—Tu prometida…
—Por favor Lupe, no se me quita la mirada de tristeza y decepción con la que te dejé esta tarde, por favor ayúdame a borrar eso de mi mente. —Me quedé mirándolo.
—Güerito mírame. —Al llamarlo como lo hago lo hizo—. No quiero que te cases, pero eso no quiere decir que te odie. Lo de esta tarde… —Sus labios se apoderaron de los míos.
—Sirena, te suplico que me dejes borrar esa impresión de que abusé de ti, jamás, j