No quería mirar a Roland y no porque esté enojada. Era solo que si lo hago me derrumbaré y si él me ve de esa manera se culpará más de lo que me imagino se está culpado.
—Doctora, ¿la solución a mi estado sería? —Le sonreí, más por cortesía que por la situación.
—Te haremos muchos exámenes, descartaremos si tu recto y garganta estén contagiados, eso es lo primero.
—¿Yo debo entrar en tratamiento? —Esa voz, mi marido, ahora se encerrará en su mundo.
—Señor Sandoval, el virus del papiloma human