PUNTO DE VISTA DE SEIRRA
Caí de rodillas y abracé el inodoro como si fuera algún tipo de altar sagrado. Mi estómago volvió a retorcerse y antes de darme cuenta… vómito. Amargo, horrible, desgarrador. La cuarta vez hoy. Cuarta. Maldita. Vez.
Me limpié la boca con manos temblorosas, mi cuerpo sacudiéndose como si hubiera corrido diez maratones descalza.
¿Qué demonios me estaba pasando?
No podía comer. Ni siquiera fresas… y las fresas eran lo mío. Nada me satisfacía. Ninguna cantidad de descan