Claire cerró el diario, mientras Vivian permanecía inmóvil, con los músculos de su rostro contrayéndose sin control.
Natalie se dejó caer al piso, sujetándose la cabeza con ambas manos, mientras Charlotte permanecía apoyada contra la pared, sin expresión alguna. La parte delantera de su blusa ya estaba empapada de sangre. No podía entenderlo. Sentía como si le hubieran destrozado el corazón y no dejaba de toser sangre.
En ese mismo instante, las tres hermanas se doblaron de dolor. La agonía en