El grito de Walter aún resonaba por la casa cuando Charlotte salió disparada escaleras arriba y abrió de una patada la puerta de la habitación de invitados.
En cuanto vio la figura acurrucada en la cama, se quedó paralizada. La sangre cubría el colchón y mis labios se habían se habían puesto negros. Tenía un leoncito maltrecho apretado con fuerza contra el pecho.
Vivian entró corriendo justo detrás de ella, chocó con fuerza contra el marco de la puerta. Al ver la escena, las rodillas le fallaron