POV de Skylar
Damian no me soltó. Al contrario, me apretó más fuerte, sus dedos clavándose en la piel desnuda de mis brazos con una desesperación que me cortó la respiración.
En la oscuridad total, el mundo se redujo a solo nosotros dos, a la tormenta rugiendo afuera y al crepitar de la chimenea. El resplandor anaranjado del hogar era la única luz ahora, proyectando sombras largas y danzantes que hacían que la habitación se sintiera como una cueva, como un santuario donde las reglas del mundo